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BERCIANOS DEL REAL CAMINO. UN MUNICIPIO DEL PARAMO LEONES

atención o de medios se le esté negando a unos campos que producirían muchísimo más.

En otros municipios vecinos, como El Burgo y Grañera, con terrenos de iguales características geológicas, brota el agua a pocos metros de profundidad. Su benéfico influjo se hace sentir sobre tierras de escasa producción en años pasados, transformadas hoy en huertas feraces cuyo rendimiento pesa muy favorablemente sobre la economía de los campesinos. Se cambia de este modo el paisaje geográfico de amplias zonas del páramo, que se despojan de su aridez tradicional al cubrirse con un manto perenne de verdura.

Las tierras altas, ligeras y pedregosas, están dedicadas al cultivo del centeno o plantadas de viñedo que alegran el paisaje dándole una tonalidad verde, en vivo contraste con el pardo del barbecho o el blanco-gris de los rastrojos tras los días sofocantes del verano. Los demás terrenos se reservan al trigo y a otros cereales o leguminosas, salvo una amplia zona, hacia el NE., ocupada por un monte de robles de la especie lusitanica, que se encuentra formando asociación con la encina y el simple matorral. Es residuo del antiguo bosque que cubría casi toda la región y que sigue perdiendo terreno por las sucesivas roturaciones, en beneficio del cultivo de los cereales..

Circunda, por fin, al municipio, como un anillo de color plateado,. la cañada comunal, que sirve de tránsito y proporciona alimento a. los pocos rebaños de ovejas que componen la cabaña vecinal.

Su aspecto es, sucesivamente, el de un mar inmenso de trigales que primero se antojan verdes y luego se tornan amarillos, convirtiéndose más tarde en un campo de rastrojos y tierras pardas calcinadas por el sol. Es un espectáculo lleno de encanto contemplar, desde la torre del pueblo, en el mes de mayo, las mieses agitadas por el viento que, como oleaje sin fin, se extienden hasta perderse en el horizonte lejano; nunca la sensación del mar estuvo tan bella, y fielmente reflejada.

Finalizado el verano, son los viñedos los únicos que alegran el paisaje y le singularizan de la región, ya cercana, de la Tierra de Campos.

El clima sigue las características generales del páramo leonés.

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